Resumiendo sensaciones

Llevo desde el año 1998 dando clases en Educación Secundaria, concretamente en Valencia. Debo, en primer lugar, decir que el trabajo que desempeñamos todos los docentes merece el mayor de los respetos, y sólo un imbécil puede negarlo.

Desde hace unos años he sido obligado a ejercer como director. Mi empeoramiento físico y mental ha sido más que notable, hasta el punto que no aguanto más. Se me pasan muchas ideas por la cabeza: renuncia, baja, suicidio... y lo cierto es que se lo he comentado a mi médico de cabecera y todo lo soluciona con pastillas y más pastillas. Vamos, que no soluciona nada.

La educación secundaria en la comunidad valenciana está hecha una mierda. La gestión administrativa de la Conselleria de Educación es de lo más penosa, falsa e inútil que conozco, y mira que hay administraciones altamente incompetentes. Las leyes estrellas de la educación valenciana, la inclusión educativa y el plurilingüismo, son una farsa muy perjudiciales para el sistema, legislado de espaldas a la comunidad educativa, y con un claro objetivo político. Otro día explicaré el porqué. 

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